Equidad de género en el sistema financiero: acceso alcanza la paridad, pero persisten brechas en ahorro, crédito, seguros y liderazgo

August 6, 2026

La equidad de género en el sistema financiero chileno ha registrado avances relevantes durante las últimas décadas, aunque todavía enfrenta desafíos importantes para traducir la inclusión en igualdad de oportunidades económicas. Esa es una de las principales conclusiones que deja la vigésima quinta edición del Informe de Género en el Sistema Financiero, presentado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) junto al Centro de Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica, que muestra que las diferencias entre hombres y mujeres prácticamente desaparecieron en el acceso a productos financieros, pero continúan presentes en variables como el ahorro, el crédito, la inversión, la contratación de seguros y la participación en cargos de alta dirección.

El estudio evidencia que Chile alcanzó un alto nivel de inclusión financiera. En productos de administración del efectivo, como cuentas corrientes, cuentas vista y cuentas asociadas a tarjetas con provisión de fondos, la cobertura poblacional llega prácticamente al total de la población adulta y las diferencias entre hombres y mujeres son marginales. Una situación similar se observa en el acceso al crédito y a instrumentos de ahorro e inversión, reflejando un proceso sostenido de incorporación de las mujeres al sistema financiero durante las últimas dos décadas.

No obstante, el informe advierte que la equidad ya no puede medirse únicamente por el acceso. Hoy las principales diferencias aparecen en la profundidad del uso de los productos financieros. Durante la presentación del estudio, la presidenta de la CMF, Catherine Tornel, explicó que las mujeres acceden ampliamente al sistema, pero mantienen menores montos de crédito, ahorro e inversión, una realidad que responde a factores estructurales asociados al mercado laboral, los ingresos, variables demográficas y condiciones sociales que continúan influyendo en su capacidad para acumular patrimonio.

La inclusión avanza, pero las diferencias persisten en el uso del sistema financiero

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que las mujeres exhiben indicadores financieros más favorables que los hombres, aunque ello no se traduce en una mayor capacidad de financiamiento. A diciembre de 2025, entre el 45% y el 48% de la población adulta mantenía operaciones de crédito vigentes, sin diferencias significativas en el acceso por género. Sin embargo, el endeudamiento mediano de las mujeres alcanzó poco más de la mitad del registrado por los hombres, mientras que su carga financiera correspondió al 13% de sus ingresos, frente al 16,1% observado en la población masculina. Asimismo, el nivel de apalancamiento fue de 2,2 veces el ingreso mensual, comparado con 3,2 veces en los hombres.

A pesar de esos indicadores, las brechas continúan siendo significativas en los montos de crédito otorgados. Si bien las diferencias en el acceso prácticamente desaparecieron, el saldo promedio de las mujeres se mantiene significativamente por debajo del de los hombres, con una brecha cercana a 40 puntos porcentuales. Esta diferencia persiste especialmente en los créditos comerciales y en los destinados a vivienda. En contraste, el acceso femenino presenta una leve ventaja en los créditos de consumo, con 104 mujeres deudoras por cada 100 hombres.

Una tendencia similar se observa en materia de ahorro e inversión. Aunque la participación femenina en instrumentos financieros ha aumentado de forma sostenida y prácticamente alcanzó la paridad en algunos productos, los saldos promedio continúan siendo inferiores. En productos de administración del efectivo, por ejemplo, las mujeres mantienen un saldo promedio 31 puntos porcentuales menor que el de los hombres. En fondos mutuos, el informe muestra además que la participación femenina disminuye a medida que aumenta el nivel de riesgo de las inversiones, evidenciando una preferencia por instrumentos más conservadores.

El documento también identifica avances pendientes al interior de la propia industria financiera. La participación de mujeres en cargos directivos continúa siendo baja en comparación con estándares internacionales, aunque durante el último año se registraron progresos en las entidades supervisadas por la CMF. En bancos, filiales bancarias, sociedades de apoyo al giro y cooperativas, la presencia femenina en directorios aumentó de 15,8% a 18%, mientras que en las compañías de seguros pasó de 19,2% a 22,8%, la mayor participación entre las industrias analizadas.

En el ámbito asegurador, el informe advierte que las diferencias de género siguen siendo relevantes. La cobertura de seguros continúa siendo menor entre las mujeres en la mayoría de los productos y la brecha tiende a ampliarse con la edad. Durante la presentación del estudio, Catherine Tornel manifestó además la preocupación de la CMF por la baja contratación de seguros asociados a la protección del hogar, considerando la exposición del país a incendios y eventos sísmicos. En ese contexto, destacó que la reciente normativa sobre seguros paramétricos y el futuro marco regulatorio para microseguros buscan ampliar el acceso a mecanismos de protección para un mayor número de hogares.

La publicación también incorpora antecedentes sobre el contexto laboral, mostrando que las diferencias económicas entre hombres y mujeres siguen influyendo en la forma en que participan del sistema financiero. Según los datos recopilados por el informe, la participación laboral femenina alcanzó un 53,1%, cifra que continúa por debajo del 71,8% registrado por los hombres. A ello se suma una menor presencia en posiciones de liderazgo y diferencias de ingresos que, de acuerdo con el análisis, ayudan a explicar por qué las brechas actuales se concentran en la intensidad de uso de los productos financieros más que en el acceso a ellos.

A veinticinco años de la primera edición de este estudio, el diagnóstico de la CMF muestra un cambio significativo respecto de las mediciones iniciales. Si en el pasado el principal desafío era incorporar a más mujeres al sistema financiero, hoy el foco se desplaza hacia la calidad de esa inclusión. Las brechas más relevantes ya no están en la posibilidad de acceder a un producto financiero, sino en las condiciones que determinan cuánto pueden ahorrar, invertir, financiar y proteger las mujeres a lo largo de su vida, configurando un escenario en el que la equidad depende cada vez más de reducir las diferencias estructurales que aún persisten.

Fuentes:
https://www.cmfchile.cl

Comparte:

Otros Artículos

Suscribete a nuestro newsletter