Catástrofes, pagos rápidos y datos: el mundo ya usa seguros paramétricos, ¿y Chile?

February 18, 2026

Tras los incendios forestales que golpearon con fuerza a Ñuble y Biobío en enero de 2026, Chile enfrenta un verano marcado por la gestión del riesgo y la protección patrimonial, reactivando el debate sobre qué tan preparados están los seguros tradicionales ante este tipo de emergencias.

El primer balance oficial de siniestros reportado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) señala que, entre el 17 y 23 de enero de este año, las compañías aseguradoras recibieron 321 denuncias de siniestros vinculados a los incendios en las regiones declaradas zona de catástrofe, principalmente por afectación de viviendas, vehículos y otros bienes. De esas, más del 98% ya estaba en proceso de liquidación, conforme a la entidad reguladora.

Este escenario, que se suma a un mercado donde sólo una fracción de propiedades cuenta con seguros contra incendio, pone sobre la mesa la necesidad de revisar no sólo la contratación de coberturas tradicionales, sino también explorar soluciones innovadoras que permitan ampliar la protección de las personas y empresas ante eventos naturales cada vez más frecuentes y severos.

Una alternativa que ha tomado relevancia en las discusiones regulatorias y de mercado es el seguro paramétrico, un instrumento cuya regulación fue recientemente emitida por la CMF en agosto de 2025. Bajo esta modalidad, las pólizas se activan automáticamente cuando se alcanza un umbral predeterminado de un parámetro objetivo, como puede ser un índice climático, sin necesidad de que el asegurado deba demostrar los daños o su cuantía. La normativa establece los criterios para que las compañías de seguros puedan ofrecer estos productos, incluyendo qué variables sirven como índices y qué riesgos pueden ser asegurados bajo esta forma.

Este mecanismo, que la Ley Fintec y la CMF han habilitado para promover la competencia y la inclusión financiera, permite que los pagos se realicen de forma más rápida y predecible, algo especialmente útil cuando ocurren eventos naturales como incendios, sequías o terremotos. Paradójicamente, mientras que en un seguro tradicional se debe verificar caso por caso el daño material, en un seguro paramétrico la activación del pago se basa en el cumplimiento de una condición objetiva acordada de antemano, acortando el tiempo entre el evento y la indemnización.

La modalidad paramétrica ya se utiliza internacionalmente para cubrir riesgos asociados a catástrofes climáticas, incluido el riesgo de incendios forestales. En Australia y Nueva Zelanda, operadores como Descartes Underwriting han implementado coberturas paramétricas específicas para wildfire que activan pagos automáticos utilizando datos satelitales y umbrales predefinidos sobre área quemada o proximidad del fuego, acelerando la liquidez tras el evento en sectores forestales o agrícolas. Estas pólizas han protegido activos frente a incendios que superan los parámetros acordados, sin la necesidad de largos procesos de evaluación de daños. 

Experiencias como estas evidencian cómo los seguros paramétricos pueden entregar pagos rápidos tras eventos extremos, reducir la dependencia de peritajes prolongados y fortalecer la resiliencia financiera de empresas y comunidades expuestas a fenómenos como incendios, sequías o inundaciones.

Especialistas del sector aseguran que esta herramienta puede ser particularmente útil en contextos donde los seguros tradicionales quedan cortos o son económicamente inaccesibles para un amplio segmento de la población y las pequeñas empresas. En contextos comparables en mercados maduros, los seguros paramétricos han demostrado que pueden complementar las pólizas tradicionales, ofreciendo compensaciones cuando los daños son difíciles de cuantificar.

El fenómeno de los incendios —con condiciones meteorológicas extremas, como altas temperaturas y viento— ha sido observado en múltiples temporadas en Chile y en otras latitudes, y es posible que, con el cambio climático, estos eventos aumenten en frecuencia e intensidad. Esto hace que evaluar y diversificar las herramientas de gestión de riesgo sea todavía más urgente. Además de la implementación de seguros paramétricos, expertos abogan por políticas públicas que incentiven la contratación de coberturas adecuadas, educación financiera para que los asegurados entiendan mejor sus riesgos, y mecanismos de subsidio o cofinanciamiento que permitan ampliar la base de aseguramiento en sectores vulnerables.

En Chile, la adopción de estos instrumentos aún se encuentra en una etapa inicial. Aunque la Comisión para el Mercado Financiero habilitó su comercialización en agosto de 2025, el mercado todavía es acotado. De acuerdo con declaraciones de Cristián Klingenberg, de HDI Seguros, las primas asociadas a seguros paramétricos no superarían los US $3 millones a nivel local. En paralelo, otras aseguradoras locales se encuentran desarrollando ofertas comerciales para 2026, principalmente orientadas a empresas y entidades financieras, no aún al segmento masivo. El despliegue de estas coberturas dependerá de su progresiva incorporación por parte de la industria aseguradora y de la capacidad de generar canales de distribución que acerquen este tipo de soluciones a más sectores productivos y a la población directamente

El impacto de los incendios no se limita al daño material inmediato. También afecta la cadena productiva, la reactivación económica local, las finanzas personales y la estabilidad de las comunidades. Por ello, una combinación de instrumentos —incluyendo seguros tradicionales contra incendio, seguros paramétricos y estrategias integrales de manejo de riesgo— se perfila como una respuesta más completa para proteger el patrimonio de hogares, comercios y actividades productivas en Chile.

Desde el sector asegurador, la conversación actual se orienta cada vez más hacia la resiliencia financiera y operacional: entender qué coberturas existen, cómo funcionan, y qué innovaciones pueden ayudar a mitigar impactos complejos. Para los consumidores y empresas, esto implica mejorar la cultura del seguro, informarse sobre alternativas que van más allá de las pólizas tradicionales y evaluar opciones que respondan con mayor celeridad y precisión frente a riesgos naturales en crecimiento.

A medida que el país profundice la comprensión del riesgo climático y la forma en que éste impacta al patrimonio, las lecciones de la temporada 2026 pueden generar un impulso adicional para ampliar la cobertura de seguros y adoptar instrumentos que contribuyan a una gestión de riesgos más efectiva y oportuna en Chile.

Fuentes:
https://portalagrochile.cl/
https://www.emol.com/ 
https://www.ilas.sg/
DF

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