¿El fin de los Seguros de Vida? Millennials y Gen Z cambian las reglas  

May 13, 2026

La acelerada transformación demográfica que atraviesa Chile está obligando a la industria aseguradora a replantear uno de sus productos más tradicionales. La caída histórica de la natalidad, el descenso sostenido de los matrimonios y el aumento de hogares unipersonales están debilitando el principal motor que impulsó durante décadas la contratación de seguros de vida: la protección económica de la familia. Frente a este nuevo escenario, el ecosistema insurtech comienza a empujar una reconfiguración profunda del mercado, apostando por modelos centrados en beneficios utilizables en vida, liquidez inmediata y productos personalizados apoyados en inteligencia artificial y economía conductual.

El fenómeno responde a un cambio estructural en la sociedad chilena. Según las cifras más recientes citadas por distintos análisis de mercado, la tasa de fecundidad en Chile cayó a 1,04 hijos por mujer en 2024, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1. Las proyecciones para 2025 incluso sitúan el indicador en torno a 0,97 hijos por mujer, uno de los niveles más bajos del mundo. A esto se suma una fuerte disminución de los nacimientos —que hoy rondan los 135 mil anuales, cerca de la mitad que hace tres décadas—, además de una tasa de matrimonios cercana a tres por cada mil habitantes.

En paralelo, el país enfrenta un acelerado envejecimiento poblacional. El índice de envejecimiento ya supera las 90 personas mayores por cada 100 menores de 15 años, mientras la maternidad y paternidad continúan desplazándose hacia edades más tardías, especialmente entre los 30 y 34 años. En la práctica, el tradicional perfil del “jefe de hogar con cargas familiares” está dejando de ser el consumidor dominante del mercado asegurador.

Ese cambio cultural está modificando directamente la percepción sobre el seguro de vida. La lógica histórica de estos productos se construyó bajo una premisa simple: garantizar estabilidad financiera a quienes dependían económicamente del asegurado en caso de fallecimiento. Sin embargo, para segmentos jóvenes que postergan o descartan formar familia, la necesidad de contratar una póliza tradicional pierde urgencia y relevancia.

La consecuencia es un desafío estructural para la industria. Millennials y Generación Z demandan productos más flexibles, digitales y alineados con objetivos presentes, no únicamente con escenarios futuros. En ese contexto, distintas insurtechs internacionales están comenzando a explorar nuevos enfoques para reposicionar el seguro de vida como una herramienta de bienestar financiero inmediato y no solo como una protección post mortem.

Una de las propuestas que refleja esta tendencia es la de Kaleido Life Inc., startup con sede en Atlanta, EEUU, que busca redefinir el propósito del seguro de vida mediante un modelo basado en “liquidez en vida”. La compañía, liderada por su CEO y cofundador Craig Du Bruyn, sostiene que el modelo tradicional prácticamente no ha cambiado en más de un siglo.

“El modelo del seguro de vida no ha evolucionado en más de 100 años. Compras una póliza, pagas de por vida y solo recibes beneficios al fallecer”, señala Du Bruyn. Bajo esa lógica, la firma desarrolló un sistema que permite adelantar hasta un 25% del capital asociado a una póliza como efectivo inmediato, sin reducir el beneficio por fallecimiento ni generar deuda o intereses para el asegurado.

La propuesta apunta a financiar proyectos personales, emprendimientos, viajes o metas de vida actuales, especialmente en segmentos que históricamente han tenido baja conexión con el seguro de vida tradicional. “No buscamos personas que quieran un seguro de vida. Buscamos personas que quieran financiar eventos importantes de su vida”, afirma el ejecutivo.

El modelo de Kaleido también incorpora inteligencia artificial, análisis biométrico y economía conductual para diseñar pólizas hiperpersonalizadas. La plataforma considera hábitos de salud, comportamiento y estilo de vida para generar puntuaciones dinámicas de “liquidez de vida”, premiando la participación y el bienestar del usuario.

Otro de los ejecutivos de Kaleido Life Insurance que ha impulsado esta visión es Joel L. Franks, Chief Behavioral Strategist, quien participó como expositor en la edición 2025 de Evolución Insurtech Latam, el principal encuentro anual de innovación aseguradora organizado por InsurteChile A.G. Durante su presentación, el ejecutivo abordó cómo la economía conductual y la inteligencia artificial están redefiniendo la relación entre las personas y los seguros de vida, cuestionando los modelos tradicionales de evaluación de riesgo que aún predominan en la industria. “Es como conducir mirando solamente el espejo retrovisor”, ejemplificó al referirse a metodologías centradas únicamente en datos históricos y no en el comportamiento dinámico de los clientes.

Franks sostiene que uno de los principales problemas de la industria es que las personas perciben el pago de primas como una pérdida más que como un beneficio tangible. “Pago una prima ahora por un pago más grande cuando estoy muerto”, señaló.

A juicio del estratega, el desafío para las compañías es dejar de tratar a las personas únicamente como riesgos que deben asegurarse y comenzar a entenderlas como activos con potencial de desarrollo. En esa línea, sostuvo que la inteligencia artificial no debería utilizarse solo para digitalizar procesos o construir mejores aplicaciones, sino para diseñar productos completamente nuevos, capaces de entregar transparencia, personalización e inmediatez.

El fenómeno comienza a abrir espacio también en mercados como el chileno, donde la presión por conectar con consumidores más jóvenes podría acelerar el desarrollo de seguros híbridos que integren vida, salud, bienestar y ahorro en plataformas digitales más flexibles y modulares.

Más allá de la innovación tecnológica, el cambio parece reflejar una transformación más profunda: el seguro de vida está dejando de venderse como una herramienta pensada exclusivamente para “cuando se tiene familia” y comienza a posicionarse como un instrumento de respaldo financiero personal, adaptado a nuevas formas de vida, autonomía y consumo. Para la industria aseguradora, la capacidad de interpretar ese cambio cultural podría definir buena parte de su crecimiento futuro.

Fuentes:
https://www.segurovision.com/ 
https://hypepotamus.com/ 
https://www.entnerd.com/
https://finance.yahoo.com/ 

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