Comunicado InsurteChile:
En InsurteChile seguimos con atención la discusión pública en torno a la ClaveÚnica, herramienta de identificación digital utilizada hoy por más de 15 millones de personas en Chile. Si bien compartimos las advertencias del Ministerio de Hacienda respecto de su uso indebido, a nuestro juicio ello no debe entenderse como una prohibición del uso de la ClaveÚnica en la prestación de servicios financieros, sino como una oportunidad para reforzar la seguridad y privacidad que conlleva tal acceso autorizado por cada titular.
En paralelo, vemos con urgencia la necesidad de fortalecer y modernizar la ClaveÚnica, para que pueda transformarse en una pieza clave dentro del marco de la Ley Fintech y el Sistema de Finanzas Abiertas.
Por ello, más que restringir el uso de la ClaveÚnica, el desafío está en convertirla en una plataforma interoperable y segura. Para que esta herramienta sea realmente útil en la economía digital, debe avanzar hacia la APIficación, es decir, contar con documentación y estándares abiertos que permitan a terceros autorizados verificar identidades con el consentimiento de los usuarios, sin perjuicio de la existencia de mecanismos alternativos que garanticen el funcionamiento permanente de este sistema.
Un cambio como este abriría la puerta a nuevos modelos de negocio, mayor transparencia y servicios más ágiles para los usuarios. Una aseguradora digital, por ejemplo, podría validar de manera inmediata y confiable la identidad de un cliente, siempre con autorización expresa de la persona.
Hoy la ClaveÚnica funciona únicamente con usuario y contraseña, lo que la hace vulnerable frente a fraudes. Los estándares modernos de autenticación exigen un segundo factor, algo que aún no se implementa de manera masiva en Chile. Avanzar en la incorporación de doble autenticación en trámites de mayor riesgo es también una necesidad urgente.
Estamos convencidos de que una ClaveÚnica moderna y segura no solo resguarda la privacidad de las personas, sino también abre la puerta a un mercado más competitivo y accesible, donde los usuarios pueden acceder a más y mejores servicios financieros y de seguros.
El debate actual no debe sólo limitarse a la protección de datos, pese a su relevancia: está en juego la capacidad del país de impulsar servicios digitales robustos, confiables e inclusivos. Por eso, desde InsurteChile hacemos un llamado a que el Gobierno avance hacia un modelo abierto como el planteado y con mayores estándares de seguridad, capaz de sostener la transformación digital que Chile necesita.