La promesa fundacional del seguro siempre ha sido la preservación del valor y la protección de activos ante eventos inciertos. No obstante, en un entorno económico global marcado por la inflación persistente y la creciente desconfianza en la moneda fiduciaria, el sector asegurador se enfrenta a un desafío dual: cómo ofrecer estabilidad en un mercado volátil y cómo integrar la disrupción financiera que representan los criptoactivos.
Este debate ha cobrado una relevancia crucial en Chile, un país que avanza decididamente hacia la formalización del ecosistema con la Ley Fintech N.° 21.521, creando el marco perfecto para que propuestas de vanguardia encuentren un espacio legítimo, tal como lo ejemplifican las discusiones generadas en el reciente congreso Eila25, organizado por Insurtechile.
La integración entre la tecnología blockchain y los seguros está yendo más allá de la eficiencia operativa para redefinir el activo subyacente de la póliza. En el panorama económico actual, marcado por la persistencia de la inflación y la búsqueda de alternativas a las monedas fiduciarias tradicionales, la creciente adopción de criptoactivos y stablecoins está generando una demanda real de productos de protección y seguros que operen directamente con estas nuevas formas de valor digital.
Esta tendencia se explica por la visión de un segmento de la población que ya no percibe al dólar como la reserva de valor más segura a largo plazo. Para estos consumidores, atar una póliza de vida o un ahorro a una moneda que se devalúa constantemente socava el propósito mismo del seguro. En su lugar, encuentran en Bitcoin una alternativa descentralizada, global y resistente a la censura, ideal para el objetivo a largo plazo de proteger el patrimonio familiar.
El desafío de integrar la volatilidad al núcleo del seguro
La principal barrera que enfrenta el sector asegurador ante la adopción de criptoactivos es su inherente volatilidad. El seguro tradicional se construye sobre modelos actuariales que dependen de la estabilidad de la moneda para calcular las primas y las reservas técnicas. Sin embargo, las compañías de seguros de vanguardia y las insurtechs están comenzando a ver esta volatilidad de manera diferente. Si bien Bitcoin puede ser impredecible en el corto plazo, sus defensores señalan su rendimiento históricamente positivo y creciente en periodos de tiempo prolongados, una ventana que coincide con la duración típica de un seguro de vida. Esta visión es la que justifica el desarrollo de productos donde la prima se paga y el valor asegurado se liquida en criptomoneda.
Un caso que ilustra perfectamente esta tendencia es la startup Meanwhile, cuya directora de Iniciativas Estratégicas, Marian Tlatelpa, estuvo presente en Eila25 para exponer su modelo. Meanwhile ofrece pólizas de seguro de vida que se pagan y liquidan exclusivamente en Bitcoin. Sus clientes pagan primas, cuyo monto se determina según el riesgo, en la criptomoneda desde sus propias billeteras, y en caso de siniestro, los beneficiarios reciben el pago en el mismo activo digital. Esta propuesta ha atraído un interés significativo de inversores, elevando su capital total a $122 millones de dólares, tras levantar $82 millones de dólares en una nueva ronda de inversión. El mecanismo de Meanwhile para generar ingresos y rentabilidad, prestando el Bitcoin de sus clientes a grandes instituciones financieras, demuestra que se están diseñando modelos de negocio robustos capaces de operar dentro de la lógica del mercado cripto, a pesar de sus complejidades.
Otro ejemplo a destacar es el de la insurtech Lemonade que ha creado la Lemonade Crypto Climate Coalition, una iniciativa para llevar seguros climáticos paramétricos asequibles a los agricultores más vulnerables del mundo. Utilizando la tecnología blockchain y criptomonedas, esta organización, constituida como una Organización Autónoma Descentralizada (DAO) y respaldada por miembros fundadores como Hannover Re, diseña el seguro como una aplicación descentralizada (dApp). Esto permite a los agricultores de mercados emergentes comprar pólizas y recibir pagos directamente en sus teléfonos, demostrando el potencial de las criptomonedas y la descentralización para abordar desafíos críticos de protección social y riesgo global.
Esta disrupción global exige una respuesta del ecosistema local. En Chile, el auge de los criptoactivos ha forzado a las instituciones a actuar. Si bien entidades como el Banco Central han mantenido una postura cautelosa, la irrupción de la Ley Fintech representa un avance institucional fundamental, posicionando al país como líder regional en regulación. Este marco legal incorpora a los prestadores de servicios vinculados a criptoactivos bajo la supervisión de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), estableciendo exigencias claras de capital, gobierno corporativo y gestión de riesgos. Según expertos, esta legislación entrega la base para que la innovación pueda prosperar bajo la seguridad y la transparencia. La propia industria reconoce que un marco regulatorio bien definido no solo combate riesgos como el lavado de activos y la evasión fiscal, un área donde el Servicio de Impuestos Internos (SII) ha intensificado su fiscalización, sino que también atrae inversión y talento que buscan certezas.
La tendencia hacia una mayor validación y adopción de las criptomonedas como activo de intercambio se refleja en otros lugares de la región. En Argentina, la alta inflación ha impulsado a los ahorristas a refugiarse en los llamados “cripto dólares” y Bitcoin, con el sector privado y las fintech a la vanguardia. Por otro lado, Brasil representa un enfoque más institucionalizado, donde bancos como Nubank ya ofrecen productos como ETF (Exchange Traded Fund o Fondo Cotizado en Bolsa), y el país ha implementado leyes que regulan a los exchanges, con los activos digitales usándose en contextos como la tokenización de bonos públicos. México, por su parte, mantiene una postura neutral que permite las actividades cripto bajo la Ley Fintech de 2018, fomentando un ecosistema sólido de exchanges y proyectos de tokenización.
En Chile, persisten desafíos. Algunos académicos y líderes de opinión señalan que la velocidad de la innovación tecnológica supera con creces la lentitud legislativa. Aún quedan vacíos importantes por definir, como la regulación específica de las stablecoins y la urgente necesidad de educación financiera para los inversionistas, quienes deben comprender plenamente los riesgos inherentes a estos instrumentos. Para el ecosistema insurtech, el reto es doble: por un lado, mantener la agilidad y la capacidad de disrupción; por otro, trabajar coordinadamente con la CMF, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) y el Banco Central para asegurar que los nuevos productos de seguros basados en criptomonedas no solo cumplan con la ley, sino que también protejan adecuadamente a los usuarios y fomenten un sistema financiero más inclusivo y competitivo. La experiencia de Meanwhile no es solo una anécdota de financiación, sino una señal ineludible de que el futuro del seguro exigirá una profunda integración y aceptación de la economía digital descentralizada.
Fuentes:
https://www.guioteca.com/
https://www.bloomberglinea.com/
https://fortune.com/