De la burocracia al acceso: cómo las insurtech están habilitando el crecimiento de las PYMES

January 21, 2026

En Chile, los seguros de caución han pasado de ser una alternativa secundaria a una opción cada vez más utilizada en las licitaciones. Hoy, tanto en el sector público como en el privado, estas pólizas permiten a las empresas respaldar obligaciones sin el costo de inmovilizar capital.

Históricamente, la boleta bancaria fue el instrumento predominante en el mercado de garantías. Sin embargo, su uso implica congelar fondos o saturar líneas de crédito, limitando la capacidad de maniobra de cualquier empresa. La diferencia con la póliza de garantía es estratégica: mientras el banco retiene liquidez, la aseguradora asume el riesgo de incumplimiento mediante un contrato, dejando la caja de la empresa intacta para la ejecución del proyecto.

Este respaldo no solo es financiero, sino legal. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) regula estos productos y la Ley de Compras Públicas (N°19.886) los valida explícitamente para contratar con el Estado. Pese a estas ventajas, el acceso no es automático; las aseguradoras mantienen filtros de evaluación financiera y operativa que aún suponen un reto para las empresas con menos trayectoria.

Garantía Segura: agilidad para el mundo PYME

El sector insurtech ha entrado a romper estas barreras. Garantía Segura se ha especializado en democratizar el acceso a estas pólizas, enfocándose en micro, pequeñas y medianas empresas que suelen quedar fuera del sistema tradicional por burocracia.

Su modelo elimina los obstáculos históricos mediante plataformas digitales que permiten emitir coberturas de forma remota. Al no exigir el congelamiento de fondos, permiten que las PYMES compitan en igualdad de condiciones en Mercado Público, sumando además seguros complementarios que protegen todo el ciclo del contrato.

Desde la experiencia de la compañía, Marcelo Rubio, Gerente General de Garantía Segura, señala que el perfil de las empresas que hoy buscan este tipo de instrumentos ha cambiado de forma relevante. “Hoy la PYME que busca garantías es más profesional, con mejor gestión interna, uso de datos y procesos más ordenados”. Sin embargo, advierte que aún persisten barreras estructurales, como “requerimientos asociados a documentación extensa, plazos ajustados y exigencias administrativas que resultan más fáciles de cumplir para grandes empresas con equipos especializados”.

En ese contexto, Rubio destaca los avances impulsados por la reforma a la Ley de Compras Públicas, aunque advierte que “estos cambios son recientes y su implementación aún está en fase de adaptación”, lo que dificulta que muchas empresas de menor tamaño aprovechen plenamente mecanismos como Compra Ágil.

Respecto al rol de la digitalización, el ejecutivo plantea que “no es un fin en sí mismo, pero sí una herramienta clave para que las PYMES compitan con grandes actores”, ya que permite mayor control financiero, trazabilidad y decisiones más rápidas. Aun así, subraya que para que este avance sea efectivo, “se requiere que el entorno normativo y las prácticas de evaluación de licitaciones reconozcan y valoren estos avances”.

FinFast: tecnología y riesgo en tiempo real

La eficiencia en una licitación se mide en minutos. FinFast ha capitalizado esta urgencia integrando factoring, garantías y seguros en un ecosistema 100% digital. Su valor diferencial es la automatización de la evaluación de riesgo, apoyada en más de una década de datos.

Este modelo reduce drásticamente los tiempos de respuesta, un factor crítico cuando los plazos de una licitación son estrechos. Al simplificar la trazabilidad y eliminar el papeleo, la automatización no solo hace el proceso más rápido, sino más transparente para el oferente.

Cristobal Brunetti, Gerente General de FinFast, explica que la automatización amplía el acceso a pólizas incluso para empresas nuevas. “Permite evaluar a las empresas en función de datos objetivos y comportamiento financiero real, más allá de la antigüedad”, lo que reduce fricciones operativas “sin relajar los criterios de riesgo”.

En comparación con la banca tradicional, Cristobal Brunetti destaca que en procesos críticos la principal diferencia es la velocidad con control. “La emisión de garantías puede realizarse en minutos, con validación y trazabilidad en línea”, evitando retrasos que “pueden dejar fuera a empresas competitivas”.

Además, Brunetti enfatiza que este avance va más allá de la eficiencia operativa. “La digitalización del mercado de garantías no es sólo eficiencia operativa: es un cambio estructural que permite que instrumentos clave acompañen el ritmo real de las empresas y de los procesos de compras públicas”.

El uso estratégico de estas pólizas ya no es solo un trámite administrativo, sino una decisión financiera. Al liberar liquidez, las empresas pueden postular a contratos de mayor envergadura sin asfixiar su flujo de caja. En un mercado que exige flexibilidad, la capacidad de gestionar garantías de forma ágil es, hoy más que nunca, la diferencia entre ganar o perder una adjudicación.

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