América Latina enfrenta crecientes desafíos derivados del cambio climático, incluyendo olas de calor, sequías prolongadas, lluvias intensas e incendios forestales que afectan comunidades, ecosistemas productivos y economías locales. Frente a este escenario, la región avanza hacia nuevos modelos de aseguramiento más ágiles, inclusivos y basados en datos, donde destacan los seguros paramétricos como herramienta emergente para gestionar el riesgo climático.
Estos seguros, también conocidos como “seguros basados en índices”, activan el pago de indemnizaciones cuando se supera un umbral previamente definido en un parámetro objetivo, como la cantidad de lluvia o la magnitud de un sismo, sin necesidad de comprobar el daño de manera individual. Esto permite que los pagos sean más rápidos, transparentes y accesibles, especialmente para sectores tradicionalmente excluidos de los seguros convencionales, como los pequeños agricultores o microemprendedores rurales.
Pero este cambio no es sólo técnico o contractual. Supone una nueva forma de comprender el riesgo, apoyada en datos, ciencia y colaboración intersectorial.
Chile: resiliencia climática desde los datos
En el avance hacia modelos de aseguramiento más modernos y adaptativos frente al cambio climático, Chile ha dado pasos concretos desde la institucionalidad científica y tecnológica. Uno de los actores clave en este proceso es el Instituto Tecnológico Público Itrend, organismo creado en 2018 con apoyo de Corfo y cuyo foco está en promover la resiliencia ante desastres de origen natural a partir de evidencia científica, datos y articulación multisectorial. Esta visión ha comenzado a habilitar nuevos modelos de aseguramiento climático, como los seguros paramétricos.
“Itrend nace a partir de las recomendaciones que presentó la Comisión Nacional para la Resiliencia frente a Desastres de Origen Natural (CREDEN) a la Presidenta Michelle Bachelet para mejorar la resiliencia ante desastres del país, luego de las catastróficas consecuencias del terremoto del 27F”, explica Catalina Fortuño, Directora Ejecutiva del instituto.
“Específicamente, se indicaba la necesidad de contar con un Instituto Tecnológico que apoye y coordine los esfuerzos de los distintos actores del ecosistema ligado a resiliencia en el Estado, industrias, academia y sociedad civil, para hacer frente a los desafíos sistémicos que estos eventos disruptivos presentan. Desde su creación, Itrend ha enfocado su quehacer en abordar brechas críticas en la gestión del riesgo, con un fuerte componente de desarrollo de herramientas digitales, análisis técnico y transferencia de conocimiento a tomadores de decisión”, agrega.
“Buscamos reducir el impacto económico, social y ambiental de los desastres, transformando la forma en que la sociedad y los tomadores de decisiones abordan estos desafíos. Como país necesitamos transicionar desde un enfoque reactivo a uno proactivo en la gestión de riesgo de desastres, con el objetivo de construir una sociedad más resiliente y garantizar un desarrollo sostenido en el tiempo. Para esto, abordamos diversas brechas a través de proyectos que van desde mejorar la comprensión de los desastres en la comunidad, la aplicación de estudios, hasta la generación de herramientas digitales que permitan facilitar este trabajo, siempre apoyados en datos precisos, conocimiento técnico y tecnología”, indica Fortuño.
Uno de los principales desafíos actuales está en el acceso, gobernanza y calidad de los datos, especialmente en un contexto donde las amenazas climáticas se vuelven más diversas y recurrentes. “Contar con los datos certeros y robustos es una condición fundamental para poder estimar mejor el riesgo de desastres frente a las diversas amenazas presentes en nuestro país; y no estamos hablando solo de sismos y tsunamis, sino también de inundaciones, calor extremo, incendios forestales, remociones en masa, que hoy en día han aumentado su intensidad a raíz del cambio climático. Frente a ello, existen también desafíos específicos respecto a la modelación de riesgos y estimación de medidas costo-beneficio razonables, como son la alta recurrencia y diversidad de fenómenos climáticos, y sus efectos”.
En ese contexto, Catalina Fortuño destaca la necesidad de avanzar en soluciones de financiamiento que integren tanto al Estado como al sector privado, incluyendo nuevos modelos de aseguramiento: “A nivel mundial hay consenso en que para abordar el desafío de los desastres, que se ven potenciados por el cambio climático, se necesitan múltiples herramientas financieras, no solo desde los recursos del Estado, sino que también con un fuerte componente en el sector privado y las aseguradoras. Un ejemplo es la irrupción del modelo de aseguramiento paramétrico que permite hacer frente a la complejidad de riesgos que enfrentamos, pero a la vez nos desafía a tener datos más precisos. En ese contexto es necesario avanzar en la generación de nuevos datos y para ello se requiere inversión en sensores, monitoreo, ciencia de datos y medidas adecuadas para la gobernanza de los mismos”.
Finalmente, y en sintonía con la evolución de los seguros paramétricos en América Latina, desde Itrend enfatizan el rol transformador que pueden jugar los datos para ampliar el alcance del mercado asegurador. “La comprensión del riesgo es inherente a la industria aseguradora. Mejores estimaciones del riesgo y de sus fundamentos, especialmente con medidas cuantitativas y modelos refinados, es lo que permitirá la ampliación del mercado de seguros y con ello la protección de la población y su bienestar”.
Ejemplos regionales de Seguros Paramétricos: de Guatemala a Cancún
En este ecosistema en formación, algunas experiencias internacionales aportan aprendizajes clave. Uno de los casos más destacados es el de MiCRO, organización especializada en seguros paramétricos para poblaciones vulnerables en América Latina, que recientemente fue adquirida por el grupo asegurador Howden para ampliar su escala e impacto. MiCRO opera en países como Guatemala, El Salvador, Colombia y México, y ha desarrollado modelos que permiten pagos automáticos tras eventos como huracanes, sequías o terremotos, usando fuentes de datos objetivas y predefinidas.
Otro ejemplo ilustrativo es el de Munich Re, que ha trabajado en el desarrollo de seguros paramétricos, incluyendo un producto para huracanes activado en Cancún tras el paso del huracán Delta en 2020. Los pagos se realizaron apenas días después del evento, demostrando la velocidad operativa de este modelo frente al tradicional.
Aunque estas experiencias aún no son masivas, reflejan un cambio estructural en el modo en que los países y comunidades pueden enfrentar los impactos del cambio climático, especialmente en territorios con altas brechas de asegurabilidad.
Insurtech, resiliencia y el futuro del aseguramiento
Para que este modelo se consolide, el rol del ecosistema insurtech será decisivo. La convergencia entre aseguradoras, startups tecnológicas, instituciones públicas y centros de investigación como Itrend permitirá estructurar soluciones más robustas, donde los datos y la tecnología estén al servicio de la protección social y económica.
Este tipo de innovaciones no son una opción, sino una necesidad, y América Latina, con su exposición a múltiples amenazas y su capacidad de adaptación, puede ser el laboratorio natural donde esta nueva generación de seguros, más inclusiva, rápida y basada en ciencia, transforme la manera en que nos protegemos colectivamente.
Los eventos extremos ya no son excepcionales sino recurrentes. La ciencia de datos, la colaboración público-privada y la innovación aseguradora serán claves para garantizar el bienestar y la sostenibilidad en la región.
Fuentes:
https://www.cerlatam.com/
https://www.munichre.com/
https://www.howdengroup.com/