Resiliencia en acción: cómo Chile lidera la innovación climática en la región

October 29, 2025

América Latina avanza hacia un nuevo paradigma en la gestión de riesgos climáticos: dejar atrás la respuesta reactiva para apostar por la anticipación basada en datos. Desde Santiago de Chile, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó el programa Preparados y Resilientes en las Américas, una alianza inédita entre 37 países y 16 socios internacionales que busca, de aquí a 2030, transformar la manera en que la región enfrenta incendios, sequías, inundaciones y terremotos. Chile, con su institucionalidad científica y tecnológica, se ha convertido en uno de los referentes de esta transición.

El desafío no es menor. América Latina y el Caribe es la segunda región del planeta más afectada por desastres naturales, después de Asia-Pacífico. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), entre 2000 y 2022 se registraron 1.534 eventos extremos que afectaron a 190 millones de personas, provocando pérdidas anuales en infraestructura superiores a 58.000 millones de dólares. Sin embargo, menos del 2% del presupuesto regional se invierte en prevención, mientras que cerca del 80% de los recursos se destina a la atención de emergencias y reconstrucción.

“El ritmo en el que cambia el clima es mucho más rápido que el ritmo en el que desarrollamos resiliencia”, advirtió Elizabeth Riley, directora ejecutiva de la Agencia Caribeña para el Manejo de Emergencias por Desastres (CDEMA), durante un foro en el marco del Encuentro de Gobernadores del BID en Chile. En ese contexto, el nuevo programa del organismo multilateral propone una respuesta coordinada: más información, cooperación internacional y acceso a seguros colectivos que permitan compartir riesgos y reducir costos.

El BID destinará 10 millones de dólares entre 2025 y 2030 para impulsar sistemas de datos que identifiquen zonas de mayor vulnerabilidad y orienten inversiones en infraestructura resiliente. “Cada dólar que se invierta en reducir el riesgo evita, en promedio, cuatro dólares de pérdidas por desastres”, recordó la economista Ana María Ibáñez, vicepresidenta de Sectores y Conocimiento del BID, destacando la urgencia de construir una base de información regional sólida.

Chile: laboratorio de datos para la resiliencia

Nuestro país ha dado pasos pioneros que lo posicionan como ejemplo de gestión preventiva. El Ministerio de Economía y el Instituto para la Resiliencia ante Desastres (Itrend) firmaron en 2025 un convenio para desarrollar el primer modelo de evaluación del riesgo productivo ante catástrofes, con una inversión de 475 millones de pesos. La iniciativa busca cruzar información de amenazas naturales y antrópicas con la actividad económica de cada territorio, fortaleciendo la capacidad del Estado para anticiparse a emergencias y orientar recursos hacia sectores estratégicos.

Desde Itrend se destacó que la colaboración público-privada es esencial para estimar pérdidas, anticipar daños y construir herramientas de prevención. El instituto opera como un puente entre el Estado, la academia y la industria, generando soluciones basadas en ciencia de datos y tecnologías digitales. Desde su fundación, Itrend ha desarrollado herramientas que permiten modelar escenarios de riesgo, integrar sensores climáticos y avanzar hacia sistemas de aseguramiento adaptativos, como los seguros paramétricos, que entregan compensaciones automáticas al cumplirse ciertos parámetros medibles, por ejemplo, una cantidad de lluvia o magnitud de sismo. Estos mecanismos, en expansión en América Latina, representan una alternativa eficiente frente a la tradicional burocracia de los seguros catastróficos.

“Contar con los datos certeros y robustos es una condición fundamental para poder estimar mejor el riesgo de desastres frente a las diversas amenazas presentes en nuestro país”, subraya Catalina Fortuño, directora ejecutiva de Itrend. En su visión, el desarrollo de sensores, monitoreo satelital y ciencia de datos permitirá construir un ecosistema de resiliencia que integre aseguradoras, gobiernos y comunidades.

En paralelo, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) ha consolidado una política de gestión del riesgo basada en la educación, la planificación y la alerta temprana. A casi tres años de su puesta en marcha, la institución ha capacitado a más de 14.000 personas en gestión del riesgo, realizado simulacros con 1,8 millones de participantes y fortalecido las capacidades de 64 municipios para actualizar sus planes de emergencia.

Uno de sus proyectos más ambiciosos es la Red Nacional de Sirenas para Tsunamis, que instalará más de 1.000 dispositivos de alertamiento a lo largo de la costa chilena. “La prevención no puede seguir siendo considerada una tarea opcional o postergable. Debe asumirse como un eje estructurante del desarrollo nacional”, señaló Alicia Cebrián, directora nacional de SENAPRED, al destacar la importancia de empoderar a la ciudadanía y articular al Estado en torno a la cultura de la preparación.

Insurtech: el nuevo motor de la resiliencia climática

La digitalización y la innovación en los modelos operacionales de seguros están transformando la manera en que América Latina enfrenta los desastres naturales. Las insurtechs, con sus plataformas basadas en datos, modelos predictivos y seguros paramétricos, permiten transferir riesgos de manera eficiente, acelerar compensaciones automáticas y fomentar la inversión preventiva. Apenas un 5% de las pérdidas por desastres en países en desarrollo está asegurado, frente al 40% en economías avanzadas, lo que evidencia un enorme potencial para que estas soluciones contribuyan a la resiliencia regional.

En Chile, por ejemplo, la integración de sensores climáticos, monitoreo satelital y modelos predictivos permite anticiparse a fenómenos extremos y reducir el impacto económico de incendios, sequías y temporales. Las insurtechs no solo habilitan a las aseguradoras : funcionan como un puente entre ciencia, tecnología y comunidades, incentivando decisiones más inteligentes y una planificación más estratégica frente al cambio climático.


El desafío ahora es convertir esta innovación en política pública y acción sostenida. Con la combinación de datos abiertos, cooperación regional y soluciones aseguradoras avanzadas, la región avanza hacia una economía climáticamente resiliente, donde anticiparse al desastre deja de ser una aspiración para convertirse en una práctica real y rentable.

Fuente:
https://elpais.com/
https://web.senapred.cl/
https://www.biobiochile.cl/

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